domingo, 20 de junio de 2010

Vendetta (I)

Paolo Vendetta, 39 años. De origen italiano. Actualmente se encuentra en prisión tras unos hechos ocurridos hace dos años.

Su mal carácter empezó a nacer hace cinco años, cuando su mujer, Anna Manfredini y él, Paolo Vendetta, después de recibir una gran herencia, dejaron su Italia natal para ir a vivir a España y conocer nuevos lugares. Después de dos años viviendo en Madrid, Anna decidió dejar a su marido, sin dar explicaciones. Los primeros días fueron duros para Paolo, hasta que descubrió que su ya exmujer se había enamorado de Edu Sánchez, un conocido cantante madrileño. La tristeza desapareció del corazón de Paolo para ser sustituida por odio y rencor, tanto para Anna como para Edu.

Pese a esto, Paolo estuvo dos años sin hacer nada más que tragarse su furia. Pasaba los días maldiciendo a su mujer por dejarle por un cantante. Maldiciendo al cantante por destrozar su matrimonio y, sobre todo, y era lo que más le dolía, maldiciéndose a sí mismo por haber confiado tantos años en Anna para que todo acabase así. Lo único que le distraía eran los paseos que daba por todo Madrid. Cada día a las doce salía, quizá con la esperanza de encontrar algo que mejorase su vida y que le permitiera olvidar el pasado. Un día lluvioso, durante uno de sus paseos, encontró un hombre sentado en el suelo. En seguida se dio cuenta que no tenía dónde ir, que vivía en la calle soportando las inclemencias del tiempo. No pasó ni medio minuto desde que lo vio que se le ocurrió una idea. Se le acercó y sin dudarlo le dijo:
- Buenos días. Mi nombre es Paolo Vendetta, ¿quiere acompañarme?
El hombre se lo quedó mirando. Muchos eran los que se le acercaban para reírse de su situación. Como si no tuviera bastante ya. Por eso mismo, pronto apartó la mirada para fijarla en el sombrero viejo y agujereado que le servía para pedir algo de dinero. Paolo repitió:
- ¿Quiere acompañarme? Le puedo ofrecer un techo bajo el que vivir y comida caliente. No volverá a pasar frío los días como éste.
Esta vez, el hombre reaccionó, levantándose rápidamente. Paolo hizo un gesto indicándole que le siguiera.

Al llegar a casa, Paolo le preparó un café bien caliente y unas prendas de ropa limpia. Pronto el hombre empezó a confiar en él y se presentó. Su nombre era Andrés y llevaba viviendo en esa situación desde que hacía dos meses había dejado el pueblo donde nació, en Toledo, para ir a vivir a la capital. Paolo, sin prestar demasiada atención a lo que su huésped le explicaba, le interrumpió:
- Necesito tu ayuda. Te prometo que si me prestas atención durante cinco minutos y haces lo que te digo, podrás quedarte a vivir aquí el tiempo que quieras.
- ¿De verdad? – contestó Andrés – Haré lo que haga falta.

Estuvieron hablando durante más de una hora y, al día siguiente, salieron de casa temprano en dirección a Barcelona, donde Paolo sabía que su mayor enemigo, Edu Sánchez, realizaría un concierto por la noche. Paolo recordó a su cómplice lo que debía hacer. Durante el concierto, cuando Edu estuviera solo en el escenario, Andrés debía salir a matarlo, aprovechando la poca visibilidad que habría debido al humo de los conciertos. Recalcó, sobre todo, que no podía dejar pistas que pudieran delatarle. Andrés se marchó pensativo, sentándose en un banco cerca del recinto donde tendría lugar el concierto. Estuvo allí durante un buen rato, hasta que sus pensamientos se vieron interrumpidos por una chica que se le acercó:
- Hola, ¿qué haces aquí sentado? ¿Has venido a ver el concierto de mi padre?
Andrés contestó sorprendido, a la vez que asustado:
- ¿Tu padre? ¿Eres la hija de Edu Sánchez?


continuará...
Kubb

1 comentario:

  1. Paolo Vendetta
    llamará algún dia la SGAE y te retirarán ese nombre jajaja que bueno es mi Paolo :D

    ResponderEliminar